CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE MÉXICO

“Conmemorar Nuestra Historia desde la Fe,

para Comprometernos Hoy

con Nuestra Patria”.

Presentación

Hoy, los Obispos de México sentimos el deber de sumarnos con actitud solidaria y lucidez crítica a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana. Como creyentes, descubrimos en los hechos de la historia el designio de Dios, aun en medio de las debilidades y pecados de los hombres. Como nos decía S. S. Juan Pablo II hemos de ver el pasado con gratitud, vivir el presente con responsabilidad y proyectarnos al futuro con esperanza.

El hecho de que la Iglesia en México conmemore estos acontecimientos no debe ser visto como algo inusitado. Ya en 1910 varios Obispos y algunas Provincias Eclesiásticas escribieron cartas pastorales con este motivo. El mismo Santo Padre San Pío X envió un Mensaje al Pueblo de México en el que animaba a vivir el primer centenario del inicio de la Independencia, agradeciendo a Dios el don de la soberanía e invitando a un esfuerzo por promover la justicia y la educación de la juventud. A su vez, recordamos que en septiembre de 1985, con motivo del 175º aniversario del Grito de Independencia, el entonces Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, en el atrio de la Parroquia de Dolores Hidalgo, Guanajuato, presidió una solemne concelebración en la que pronunció una memorable homilía. No podemos dejar de recordar también que en la reciente Carta Pastoral “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, los Obispos mexicanos afirmamos que siempre es necesario comprender nuestra identidad cultural a la luz de los acontecimientos significativos y de nuestros orígenes fundacionales.

Con este firme propósito, en la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, del 3 de abril de 2008, acordamos impulsar, entre otras actividades, cinco Jornadas Académicas, en diversas ciudades del País, con el fin de generar un espacio de reflexión y diálogo conjunto con el mundo de la cultura sobre estos dos acontecimientos: la Independencia y la Revolución Mexicana. Además se acordó elaborar la Carta Pastoral que ahora presentamos en esta Concelebración Eucarística donde la Iglesia Católica se reúne, representada por sus pastores, para agradecer el don de la libertad y se compromete nuevamente a buscar con mayor ahínco la justicia del Pueblo de México.

En relación a las Jornadas Académicas podemos decir que han sido de mucho fruto para comprender el sentido de estas gestas históricas, así como la participación de la Iglesia en ellas. La primera de estas Jornadas se llevó a cabo bajo la coordinación de la Universidad Pontificia de México (UPM), en el mes de mayo de 2009. Además de las conferencias y mesas redondas, se preparó una muy interesante exposición museográfica en la misma Universidad. El segundo encuentro académico se celebró en la ciudad de Morelia, en el mes de septiembre del mismo 2009. Esta Jornada Académica tuvo por temática los Orígenes del Movimiento Insurgente, la figura del Cura Hidalgo y de José María Morelos, así como la Iglesia de Valladolid, cuna ideológica del Movimiento de Independencia. La tercera Jornada Académica tuvo lugar en la ciudad de León, en febrero de 2010. La cuarta se celebró en Guadalajara, en el mes de abril, y estuvo acompañada con distintos momentos culturales. Este encuentro se realizó en el Centro Cultural Cabañas. La quinta y última Jornada Académica versará sobre el tema de la Revolución Mexicana, y se llevará a cabo en la ciudad de Monterrey, los días 12 y 13 de octubre del presente año.

Los trabajos de estas Jornadas Académicas nos han ayudado a dialogar con instituciones académicas de diferentes corrientes de pensamiento; nos han permitido también establecer una reflexión conjunta, e incluso un trabajo coordinado, con distintas autoridades civiles de distintos puntos del País. Por supuesto, también ha sido un espacio en donde nuestros propios académicos y especialistas en la materia nos han ayudado a vislumbrar no sólo el México de ayer, sino también el de hoy.

Deseamos que todos estos trabajos, nos ayuden a darle sentido y orientación a La Semana de Oración por la Patria, que el pleno de la Asamblea de la CEM ha acordado celebrar del 9 al 15 de septiembre en todas las diócesis del País. Con todos estos esfuerzos queremos seguir ofreciendo nuestro aporte para el diálogo y la reconciliación necesarios para el progreso de nuestra Nación.

La reflexión histórica nos abre necesariamente al presente y nos interpela hacia el futuro, en tanto que los ideales propuestos por la Independencia y por la Revolución se nos presentan hoy con nuevos rostros, en situaciones mucho más complejas. Debemos descubrir en los desafíos de nuestro presente, la oportunidad y ocasión para responder conjuntamente, reconociéndonos todos partícipes de esta sociedad diversa y plural mexicana. Es aquí donde también nosotros queremos aportar, desde nuestra mirada de fe, lo que nos corresponde en la construcción de este futuro común, puesta nuestra esperanza en Jesucristo.

Que María de Guadalupe, “Patrona de nuestra libertad”, como la proclamara el Padre José María Morelos y Pavón, nos ayude a llevar a término estos propósitos.

Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, a 1 de septiembre de 2010.

+ Carlos Aguiar Retes

Arzobispo de Tlalnepantla

Presidente de la CEM

+ Víctor René Rodríguez Gómez
Obispo Auxiliar de Texcoco
Secretario General de la CEM

Introducción General

“Nuestra alegría, pues, se basa en el amor del Padre,

en la participación en el Misterio Pascual de Jesucristo quien,

por el Espíritu Santo, nos hace pasar de la muerte a la vida,

de la tristeza al gozo,

del absurdo al hondo sentido de la existencia,

del desaliento a la esperanza que no defrauda.

Esta alegría no es un mero sentimiento artificialmente provocado

ni un estado de ánimo pasajero”.

Benedicto XVI[1]

Hermanos presbíteros y diáconos

Hermanos consagrados

Hermanos fieles laicos

Hermanos pertenecientes a la Nación Mexicana

  1. 1. Los saludamos con profundo aprecio, en el contexto histórico de los acontecimientos que el calendario civil nos lleva a conmemorar: los doscientos años del Movimiento de Independencia, así como los cien años de la Revolución Mexicana. Frente a nuestra historia nacional, experimentamos el orgullo de ser mexicanos, y al mismo tiempo, nos sentimos profundamente interpelados por la situación actual de nuestro País, del cual nos reconocemos, junto con todos sus ciudadanos, herederos de su pasado y partícipes de su construcción.

… la Carta completa la pueden encontrar en la sección de LIBROS Y DOCUMENTOS


[1] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Aparecida, n. 17.

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