Un Mensaje del Obispo de Fresno, CA., Armando X. Ochoa

 

Estimados hermanos y hermanas en Cristo,

Les escribo referente a un asunto serio y alarmante que afecta directa y negativamente a la Iglesia en los Estado Unidos, y que atenta contra el derecho fundamental de la libertad religiosa de todos los ciudadanos de cualquier confesión religiosa. El gobierno federal, que afirma ser ‘de, por y para el pueblo”, acaba de asestar un duro golpe a casi una cuarta parte de ese pueblo—la población católica—y a millones de personas a quienes los fieles católicos proporcionan sus servicios.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos anunció la semana pasada que casi todos los empleadores, incluyendo las instituciones católicas, serán obligados a ofrecer a sus empleados cobertura médica y de salud que incluya la esterilización, drogas que inducen abortos y anticonceptivos. Casi todos las entidades que ofrecen seguro médico a sus empleados serán forzados a incluir esos “servicios” en sus pólizas de seguro médico, Y prácticamente todas las personas estarían obligadas a comprar esa cobertura como parte de su póliza.

Con esta decisión, la Administración ha hecho a un lado la Primera Enmienda de la Constitución de los Estado Unidos, denegando a los católicos la primera y más fundamental libertad de nuestra Nación, la libertad religiosa. Como resultado, y a menos que la regulación sea anulada, nosotros los católicos nos veremos obligados a violar nuestra conciencia o dejar de ofrecer seguro medico y de salud a nuestros empleados (ya sufrir sanciones económicas por ello). La única concesión que hizo la Administración fue dar a nuestras instituciones un año para acatar la orden legislativa.

No podemos—ni cumpliremos con esta ley injusta. Las personas de fe no pueden ser ciudadanos de segunda clase, Ya se han unido a nosotros hermanas y hermanos de todas las confesiones religiosas y muchas otras personas de buena voluntad en este importante esfuerzo para reclamar nuestra libertad religiosa. Nuestros padres y abuelos no vinieron a este país para que después de ayudar a construir las ciudades y pueblos de los Estados Unidos, su infraestructura y sus instituciones, sus iniciativas y su cultura, para que se denegara a sus descendientes los derechos que Dios les da. En generaciones pasadas, la Iglesia siempre ha contado con los fieles para alzarse y proteger sus sagrados derechos y obligaciones. Espero y confió que pueda contar con esta generación de católicos para hacer lo mismo. Nuestros hijos y nietos no merecen nada menos.

Por lo por tanto, pediría de ustedes dos cosas. La primera, que como comunidad de fe debemos comprometernos a orar y ayunar para que la sabiduría y la justicia prevalezcan, y la libertad religiosa sea restaurada, Sin Dios, nada podemos; con Dios, nada es imposible. En segundo lugar, recomendarla que visitaran la página web http://www.usccb.orq/conscience, para informarse mejor sobre este severo asalto a la libertad religiosa, y sobre cómo contactar al Congreso en apoyo a la legislación que revocaría la decisión de la administración.

Reverendísimo Armando X. Ochoa Obispo, Diócesis de Fresno

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