LA PALABRA SE HIZO CARNE

“La Palabra se hizo carne“.

Llevamos a Dios en nuestra carne y podemos empeñarnos en divinizarlo todo. Hagamos, también nosotros, la palabra carne, como la hizo Jesús:  conmoviéndonos, compadeciéndonos, aliviando heridas, ofreciendo felicidad, siendo felices en la bondad.  (José Arregi).

En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenado que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria.  Todos iban a inscribirse a su ciudad.  También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén,  para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.   Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto.

Jesús nace en un lugar y un tiempo concretos. En el marco y en la entraña de la historia humana. Entra en nuestra historia “como uno de tantos”. Compartiendo la situación de tantas personas que nacen en condiciones de extrema carencia.

Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

El movimiento de Dios se parece al de las madres y los padres cuando se arrodillan en el suelo para ponerse a la altura del corazón y de los ojos de sus hij@s, para comunicarse mejor con ell@s. Dios, en Jesús, se coloca a nuestra altura, solicita nuestra ternura.

Dios se humaniza y ayuda a los seres humanos a humanizarse y a divinizarse más.

El estilo de Jesús no es la prepotencia, sino el amor tierno. No es la ley del más fuerte, sino la pedagogía de lo pequeño, lo normal, lo sencillo. Toda vida que necesita ser protegida, envuelta en pañales y cariño, acogida, acunada y cuidada en un regazo… sigue siendo señal de la encarnación Jesús.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche al raso velando sus rebaños. 9 Un ángel se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces les entró un gran miedo, 10 pero el ángel les dijo: -No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo.

Dios desciende hasta donde viven los pastores, gente sencilla, gente insignificante. Considerados personas despreciables, impuras y contaminadas, ya que, por su oficio, no podían guardar el descanso del sábado. Formaban un grupo que vivía al margen de la sociedad, sin ningún tipo de derechos religiosos ni civiles.

Los pastores estaban vigilando. Estaban despiertos. Dispuestos a ponerse en camino a la primera señal. Las personas dormidas no oyen el mensaje.

El temor que sienten es característica del Antiguo Testamento.

La situación va a cambiar. El Dios de Jesús no inspira temor sino alegría, confianza
y liberación.

¿Anuncio y contagio Alegría?

El acontecimiento trascendental de la historia tiene lugar en un ambiente casi exclusivamente íntimo y familiar. Sólo unos pastores serán testigos de excepción. No estaban los poderosos, ni los ricos ni los “biempensantes” ni los prepotentes.

La señal, para quienes quieren ver, es la sencillez, la pobreza, la debilidad de un niño pobre. El nacimiento de Jesús tiene plena actualidad.

¡HOY es el momento oportuno en que Jesús se nos ofrece como Buena Noticia, como alegría, liberación. Ahora, en este instante. Siempre.

HOY nos confía la misión de regalar y compartir bondad, ilusión, esperanza, justicia, solidaridad…
Navidad nos invita a tener el valor de ser pequeñ@s. Jesús nos enseña.

Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. 12 Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de repente se juntó al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: 14 ¡Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!”

Paz en la tierra. La paz es un anhelo y una meta. No puede haber paz mientras se sigan violando los derechos humanos, mientras se consienta la pobreza, el hambre,
la explotación de las personas, las escandalosas desigualdades e injusticias.

La gloria de Dios estaba vinculada al marco sacro y grandioso del templo. Desde ahora se manifiesta en ese niño del pesebre y en lo que él representa.
¿Doy gloria a Dios? Teniendo en cuenta que la gloria de Dios son los seres humanos, da gloria a Dios quien trabaja para lograr la dignidad y felicidad de sus hij@s.

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