JORNADA TEOLÓGICA


Introducción

Han transcurrido cincuenta años del Concilio Vaticano II y cuarenta de la reflexión teológica latinoamericana, hoy, ante un mundo en cambio de época, la realidad nos urge a dar una respuesta ecuménica a la pregunta que nos desafía  ¿hacia dónde queremos caminar como creyentes?

Antecedentes

Cuando el 25 de enero de 1959, fiesta de la Conversión de san Pablo, el papa Juan XXIII convocaba oficialmente al Concilio Vaticano II, usó una expresión que revelaba todo su sentir: “Abrir las ventanas de la Iglesia, para que entre aire fresco”. Con ello se auguraba un concilio renovador, que se iría diseñando en los dos años que duró la preparación.

A ese respecto, el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez así lo señala:

“Juan XXIII propuso al Concilio tres grandes temas en diferentes alocuciones previas al inicio de sus trabajos: se trata de la apertura al mundo moderno, la unidad de los cristianos y la iglesia de los pobres.”[1]

Eran tiempos nuevos de sensibilidad social y anhelos de cambio. El  teólogo y pastor presbiteriano Rubem Alves (Brasil), presentaba su tesis doctoral titulada originalmente: “Teología: opio o liberación”, publicada bajo el título: “Teología de la esperanza humana” (Washington 1969), y donde por vez primera aparece la expresión” teología de la liberación”, representando una visión política de la esperanza cristiana y práctica evangélica, que inspira a la reflexión y acción a un sector del protestantismo latinoamericano.

Después del Concilio, en 1968, los obispos latinoamericanos se reunieron en Medellín, Colombia, en la segunda asamblea plenaria, precisamente para estudiar cómo aplicarían los acuerdos conciliares a las iglesias de América Latina. Concretamente, por ejemplo, la apertura al mundo moderno tenía que ser diferente a la se vivía en el mundo desarrollado del continente europeo, pues América Latina es parte del Tercer Mundo. Para fortuna de nuestras iglesias, los obispos emplearon atinadamente la teoría de la dependencia, para leer nuestra realidad de pobreza.

Poco después (1971), Gustavo Gutiérrez con su libro “Teología de la liberación. Perspectivas” ofrecía un método más elaborado, sin duda iluminado y motivado por las propuestas teológicas de Alves, las inquietudes de un grupo de teólogos, el mismo clamor del pueblo pobre y las experiencias pastorales innovadoras que se implementaban en América Latina y El Caribe.

En septiembre de 1978 se lleva a cabo una Asamblea de iglesias protestantes de América Latina en la ciudad de Oaxtepec, Morelos, para tratar de asumir ecuménicamente los frutos de dichas reflexiones teológicas que ya inquietaban a muchas-os cristianas-os. Se hacen esfuerzos por lograr la unidad, el acompañamiento y compromiso de las iglesias, entre ellas y ante una realidad social  cada vez más agobiante y excluyente. Este encuentro llevó a la constitución oficial del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, con el reto de convertirse en una conciencia de sus iglesias miembros y esperanza para los más desposeídos.

En vista de la pregunta que nos desafía, hoy a distancia de 50 años del Concilio y a 40 de la Teología Latinoamericana, hemos decidido realizar un Encuentro Regional que comprenda los países de Canadá, Estados Unidos y México para juntos-as reflexionar, intercambiar, consensuar, celebrar y proyectar nuevas respuestas ante los signos de los tiempos.

VER

Será importante, y nos hará bien, partir de un análisis de la coyuntura cultural, económico-social, religiosa y política de nuestra Región Norte dentro del contexto de globalización neoliberal. Anotamos algunos rasgos de la realidad sobre todo desde América Latina, conscientes de que Estados Unidos y Canadá tendrán que aportar lo propio.  Sentimos la necesidad de abrir debate, ya que la realidad hoy es más compleja y necesitamos ir a lo más profundo para percibir la voz del Espíritu y con los pies firmes en la tierra renovar nuestra esperanza como cristianos y cristianas.

  • La situación mundial actual de crisis económica nos replantea nuestra situación latinoamericana de más de 500 años de explotación que no se acaban. Además con la agravante de que los dueños de la riqueza se dicen cristianos al igual que los pobres.
  • La destrucción del campo ha sido paulatina, sin prisa, pero certera. Eso hace pensar que la vida del planeta dependerá de unas cuantas compañías que controlarán los granos de la tierra.
  • El desempleo creciente en el mundo entero ha forzado a cada vez más pueblos a emigrar, a alquilarse en condiciones inhumanas, y a prácticamente mendigar un trabajo para sobrevivir.
  • La misma organización democrática propuesta a los países pobres como camino para superarse, viene viciada de origen, cuando vemos que en una sociedad desigual necesariamente siempre ganan los más fuertes económicamente.
  • América Latina sigue siendo el traspatio no sólo de Estados Unidos, sino también de Canadá, pues lo que antes veíamos hacer impunemente a cualquier compañía estadounidense, ahora lo hacen, con mayor frecuencia, las compañías canadienses, por ejemplo, las mineras.
  • La injerencia del gobierno norteamericano en la política de México, sigue siendo abiertamente intervencionista.
  • En México las remesas enviadas por  nuestros migrantes se han convertido en la inversión externa directa más importante, al mismo tiempo que en la única fuente de recursos para la sobrevivencia de millones de nuestros connacionales, y en uno de los tantos síntomas de una economía que ha perdido, a diferencia de otros países latinoamericanos, el rumbo de la recuperación.

No obstante todo lo anterior, hay signos de esperanza:

  • En el mundo indígena la experiencia zapatista continúa siendo un espacio iluminado e iluminador en América Latina.
  • La sociedad, en general, a pesar de la represión contra todo grupo o movimiento organizado, continúa intentando acciones que levanten la esperanza de las-os pobres.
  • la Teología de la Liberación ha contribuido a crear unas iglesias latinoamericanas más vivas y presentes, especialmente con el testimonio de las y los mártires que se han convertido en la gran bendición de nuestro continente y una clara señal de que el camino que conduce a la cruz es verdadero.
  • Las comunidades eclesiales de base continúan tercamente, y en medio de muchas dificultades, poniendo su granito de sal desde la vivencia de una iglesia sencilla, pobre, samaritana, misionera a favor de una sociedad enraizada en el compartir y en el no acaparar los bienes destinados para el bien de todas y todos.

JUZGAR

La Teología de la Liberación cambió a muchas-os en América Latina: sacerdotes, religiosas-os, pastores-as y hasta congregaciones enteras. Más que entrar a una manera nueva de pensar, era más bien intentar una nueva forma de vivir. De ahí que  desde sus inicios se caracterizara por el compromiso social a favor de la justicia y contra la pobreza.

Poco a poco ha ido madurando esta manera de ver la vida, pues si al principio fue la explotación lo que acaparó nuestra atención, con el tiempo hemos ampliado nuestra mirada abriéndonos a nuevas dimensiones de la realidad, recogidas en la teología como la mujer, la ecología, la espiritualidad, los indígenas y afro-descendientes, la migración, la ecología, etc.

La Teología de la Liberación nace cuando somos capaces de escuchar el grito desgarrador de los pobres y las víctimas de la represión. Y es en ese sentido que Gustavo Gutiérrez ha afirmado que habrá Teología de la Liberación mientras haya pobres.

Ya desde el inicio del cristianismo en América Latina tuvimos misioneros que unieron la cruz a la espada; así como también hubo misioneros que denunciaron la explotación y el despojo que en el continente hacían los conquistadores. Y así como podemos nombrar a un Fray Bartolomé de las Casas o a un Mons. Romero; así también podríamos nombrar a quienes, en estos 500 años, apoyaron los intereses del explotador.

La teología latinoamericana lentamente fue ganando un lugar en el pensamiento teológico mundial. No obstante, también fue duramente rechazada, como lo indica la larga lista de mártires en diversos países del continente y las dos descalificaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Igualmente, la inquisición de los escritos de Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez y Jon Sobrino, entre muchos-as otros-as significó su desautorización.  Cuando cayó el muro de Berlín, también se afirmó que se había derrumbado el pensamiento teológico latinoamericano.

Tenemos la necesidad, como región, de darnos el  tiempo y el espacio para cuestionarnos y  precisar ¿dónde estamos?, caminar juntas-os, es decir, ecuménicamente, iglesias y pueblos indígenas, hispano, anglo y franco parlantes y preguntarnos ¿Qué de pensamiento teológico tenemos en esta zona del Continente y hacia dónde vamos y deseamos llegar?

Conclusión

Hemos recorrido ya un largo camino de 40 años en el que nos hemos esforzado por mirar y pensar lo que acontece en clave liberadora, es tiempo de dar un nuevo paso firme, innovador y cuestionador. Es hora de reunirnos para  escucharnos desde  nuestras  diversidades y similitudes tan complejas, para darnos  la oportunidad de proyectarnos estratégicamente como región, con una iluminación teológica a lo que hoy vivimos y contemplamos, y unir nuestra voz, con su variedad de matices, al concierto teológico mundial. Es hora de sacudir miedos y avanzar con decisión porque hoy, como en décadas pasadas, el Espíritu busca por dónde impulsar la innovación en las iglesias y en la sociedad en general

La pregunta se nos vuelve impulso para la misión: ¿Queremos las iglesias caminar ecuménicamente para vislumbrar nuestro camino como creyentes en el hoy y ahora? ¿Estaremos en capacidad de asumir lo que en distintos ámbitos, especialmente en el indígena, se ha ido creando para darle un nuevo impulso a nuestro pensamiento teológico?

CONVOCATORIA

Es por ello que los convocamos a participar, los días 5 al 8 de octubre 2011 en la ciudad de México, para realizar la Jornada Teológica Latinoamericana de la Región Norte con los siguientes objetivos:

Objetivo general

En el marco del Vaticano II y el caminar liberador de nuestras iglesias latinoamericanas, celebrar una Jornada Teológica Ecuménica en la Región Norte de nuestro continente, para discernir los nuevos desafíos de una época marcada por profundas transformaciones y las consecuentes tareas para una teología como servicio a la creación, a la humanidad con vida digna y a las experiencias de fe, en un mundo plural y globalizado.

Objetivos específicos:

  • Releer la tradición latinoamericana en clave de liberación en este nuevo contexto globalizador, y con profundas temáticas para buscar nuevas perspectivas.
  • Realizar un análisis de la coyuntura cultural, económico-social, religiosa y política mundial, particularmente de la Región Norte, para que la inteligencia de la fe no pierda de vista la realidad y la experiencia de nuestros pueblos.
  • Propiciar un análisis de realidad de las comunidades de fe en clave continental y mundial, para identificar los obstáculos y las posibilidades de la reforma del Vaticano II y de las intuiciones de la teología latinoamericana.
  • Discernir los desafíos y tareas futuras de la teología en la Región Norte, desde nuestro actual contexto cultural, social, político, económico, ecológico, religioso-eclesial, plural, globalizado y excluyente.
  • Contribuir para que las teologías liberadoras continúen siendo instancia retro-alimentadora de las comunidades de fe insertas en el mundo.

Se trabajará en 6 ejes temáticos:

  1. Ecología
  2. Migración
  3. Prácticas eclesiales
  4. Participación ciudadana
  5. Economía
  6. Derechos Humanos

Ojalá que se vaya pensando en cuál de ellos se va a trabajar durante toda la Jornada Teológica.

Los aportes de las diferentes regiones se llevarán a la reflexión e intercambio continental en el Congreso de Teología Latinoamericana en Sâo Leopoldo, Brasil, del lunes 8 al jueves 11 de octubre de 2012.

Para inscripciones y mayores informes favor de comunicarse con: Lupita Velasco correo electrónico: lupevelasco@prodigy.net.mx

CONVOCANTES

ASOCIACIÓN TEOLÓGICA ECUMÉNICA MEXICANA (ATEM)

AMERINDIA MÉXICO

AMERINDIA-LATINOS EN EUA

CENTRO DE ESTUDIOS ECUMÉNICOS (CEE)

COMISIÓN PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE LAS IGLESIAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEHILA) MÉXICO

COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE (CEB MÉXICO)

COMUNIDAD TEOLÓGICA DE MÉXICO

CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS (CLAI MEXICO)

OBSERVATORIO ECLESIAL


[1] GUTIÉRREZ Gustavo. Significado y alcance de Medellín. In: DAMMERT José (org.). Irrupción y caminar de la Iglesia de los pobres. Presencia en Medellín. Lima, CEP, 1989, p. 38.

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