EL SALARIO… A TU MANERA; DIOS

Saliste, Señor, en la madrugada de la historia a buscar obreros para tu viña.

Y dejaste la plaza vacía –sin paro-, ofreciendo a todos trabajo y vida

-salario, dignidad y justicia-

Saliste a media mañana, saliste a mediodía y a primera hora de la tarde
volviste a recorrerla entera.

Saliste, por fin, cuando el sol declinaba,
y a los que nadie había contratado te los llevaste a tu viña,
porque se te revolvieron las entrañas viendo tanto trabajo en tu hacienda,
viendo a  tantos parados que querían trabajo

-salario, dignidad y justicia-

y estaban condenados todo el día a no hacer nada.

Al anochecer cumpliste tu palabra.
A todos diste salario digno y justo,

según el corazón y las necesidades te dictaban.

Quienes menos se lo esperaban fueron los primeros en ver sus manos llenas;
y aunque algunos murmuraron, no cambiaste tu política evangélica.

Señor, sé, como siempre, justo y generoso, compasivo y rico en misericordia,

enemigo de prejuicios y clases, y espléndido en tus dones.

Gracias por darme trabajo y vida, dignidad y justicia a tu manera… no a la mía.

Ulibarri Fl.


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