¿Cuál Martin Luther King…?

Para los medios de comunicación y la clase política, la monumental estatua de 30 pies de alto en honor del Reverendo Doctor Martin Luther King. Jr. es algo para celebrar.

La estatua, que muestra al Dr. King con los brazos cruzados sobre su pecho y con una mirada seria en el rostro, tiene un parecido impresionante al bien plantado pastor. Pero, la estatua suena más a un tributo a nosotros, que a un tributo al Dr. King.

El monumento, en roca color sepia, como las noticias de los medios, honra al Dr. King del 28 de agosto de 1963; al Doctor King de la Marcha a Washington; es un tributo al Martin Luther King que pronunció el discurso, “Tengo Un Sueño” –y nada más.

Ese es el Martin Luther King que los medios de comunicación, los políticos y las elites quieren que Usted vea, recuerde y conmemore. Ellos quieren que Usted recuerde a un hombre congelado en el tiempo, en 1963.

Ignorando el hecho que el Dr. King vivió cinco fructíferos años más – y que como muchos seres humanos, creció, desarrolló… Y cambió.

El Dr. King fue cambiado mayormente por los tiempos: por el movimiento contra la Guerra de Vietnam, y sí, por el Movimiento por la Liberación de los Negros.

Y el Martin Luther King de 1967–y aún el de 1968–fue muy diferente del hombre que habló a los pies del Monumento a Lincoln.

El Reverendo Doctor Martin Luther King. Jr. no murió en la Marcha a Washington. El vivió hasta llegar a ser el hombre que, un año antes de morir asesinado, hablando en la Iglesia Riverside, de Nueva York, con certidumbre denunció abiertamente el racismo, el militarismo; y el rapaz capitalismo.

Traicionado por sus socios más cercanos en la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (Southern Christian Leadership Conference, SCLC), abandonado por sus aliados más antiguos entre los liberales Blancos, vilipendiado por las corporaciones de los medios de comunicación de los Blancos por su posición contra la guerra, él, sin embargo, siempre habló lo que su corazón sintió y lo que su mente le dijo, casi como un eco de su tocayo alemán, el reformador religioso, Martín Lutero, quien proclamó: “¡Aquí estoy, de pié! ¡No lo puedo hacer de otro modo!”.

Si Martin Luther King, Jr. estuviera vivo hoy, tendría 82 años; y vería las jugadas de las corporaciones, de los señores de la guerra, de los negociantes de armas; vería la clase política que sigue haciendo la guerra contra los pobres –¡y organizaría una protesta!

[Traducción libre del inglés enviado por Fatirah Aziz, Litestar01@aol.com, hecha en Refugio del Río Grande, Texas].

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: