‘La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural’

Congreso de la ESWTR (Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica) en Salamanca.

El domingo 28 de agosto terminó el XIV Congreso Internacional de la ESWTR. Este año, el Congreso se ha celebrado en España, en la ciudad de Salamanca, del 24 al 28 de Agosto de 2011. Han participado más de doscientas mujeres provenientes de los distintos países europeos y de México. Han estado presentes los principales grupos y asociaciones de mujeres investigadoras y estudiosas de la Teología Feminista, como EFETA (Escuela de Teología Feminista de Andalucía), Mujeres y Teología, ATE (Asociación de Teólogas Españolas), o el Col-lectiu de les Dones en l’Esglesia.

Han sido unas jornadas densas, con un nivel académico elevado y alto grado de participación. De entre las ponentes y comunicantes, la mayoría europeas, cabe destacar la presencia de ponentes musulmanas, de la India y de Corea. La exposición o Galería de Arte inaugurada el primer día del Congreso, ha sido todo un éxito y es de destacar la gran tarea realizada por las comisarias de la exposición y, muy especialmente, la de la española Silvia Martínez Cano, que ha trabajado muy duramente para conseguir el espléndido resultado y responder a las necesidades de las artistas que aportaron sus obras, pinturas y esculturas, a la exposición y conseguir así que todas pudiéramos gozar y disfrutar de ellas.

El lema de este Congreso ha sido “La teología feminista:escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural”. La pluralidad y la secularización de la sociedad presentan una serie de problemas que guardan estrecha relación, en primer lugar con la JUSTICIA y, consecuentemente, con las situaciones de pobreza, con la emigración, con las hambrunas y la esclavitud sexual, situaciones que inciden de manera muy especial en la mujer, convirtiéndola en protagonista y víctima principal. La Teología Feminista se siente especialmente interpelada por todos estos problemas y desea reflexionar sobre ellos desde la ESCUCHA, porque sólo escuchando al otro podemos abrirnos al diálogo en libertad y entre iguales, para poder así COMPRENDER las distintas actitudes y los diferentes planteamientos que se pueden hacer no sólo desde las diversas comunidades eclesiales cristianas, sino también desde las distintas culturas que han estado presentes en el Congreso y, partiendo de la escucha y de la comprensión, llegar a RESPONDER, llegar a encontrar unas respuestas capaces de compartir y poner en común la diversidad de opciones que se plantean desde las diversas teologías feministas cristianas y desde el feminismo de otras culturas.

La apertura del Congreso tuvo lugar el miércoles 24. Esperanza Bautista recordó el papel que la universidad de Salamanca ha jugado en la historia de España, así como un recuerdo breve pero denso de contenido para Francisco de Vitoria.

En las diversas sesiones plenarias se ha reflexionado sobre la utilización de la religión para apoyar y justificar formas de exclusión e incluso discursos xenófobos (Teresa Toldy). La pregunta que Teresa Toldy plantea es por el papel que la teología juega y debería jugar, y muy concretamente las teologías feministas, en la construcción de una propuesta ecuménica e interreligiosa hacia una “sororidad de diferentes voces”

La réplica a esta ponencia estuvo a cargo de Mª. José Torres que en su discurso habló sobre la casa de la diferencia en la lucha de las mujeres contra el patriarcado y la desigualdad. Es la lucha de las mujeres contra las cadenas globales de explotación e invisibilización de su trabajo. Propone romper con la dicotomía nosotras/otras y cruzar las diferencias. Para ello, parece necesario hacer teología en las plazas y en las calles, aprovechando así la vocación popular que la teología feminista tiene.

Por la tarde intervinieron dos mujeres musulmanas, ambas provenientes de Barcelona, Ndeye Andújar y Xantal Genovart Millet, que mediante su réplica y contra-réplica, ofrecieron una amplia visión del Islam y los discursos feministas de las mujeres musulmanas. Proponen una convivencia que tenga como punto de partida el conocimiento mutuo, no solamente dentro de los propios grupos sino también entre los diferentes grupos, un concepto éste que es fundamentalmente islámico.

Ulrike Auga denunció la presencia en nuestras democracias reales de tendencias de exclusión y de totalitarismo. En su ponencia, Ulrike propone que, junto con la inclusión del postcolonialismo, la cuestión del género y la crítica queer en las Teologías feministas, se vaya dando un giro más consecuente desde una crítica de la ideología hacia una crítica del conocimiento. Para ello, no sólo hay que comprender la violencia epistémica central, sino también los cambios de los órdenes epistémicos a través del tiempo y del espacio. Este análisis debe comprometerse también con los debates críticos sobre las nociones de “objetividad”, verdad”, e “identidad”. Así mismo, las nociones de “género” y “religión” deben debatirse como categorías interdependientes del conocimiento que, sobre todo a partir del siglo XIX, recibieron un carácter esencialista y excluyente.

Carmen Bernabé recordó en su ponencia hasta qué punto las profundas raíces de la violencia machista se hunden en los esquemas culturales de la sociedad patriarcal, mediante los cuales se ha construido la diferencia sexual. La religión y el discurso teológico pueden legitimar o deslegitimar estos esquemas. Por ejemplo, el estudio y exegesis de algunos pasajes evangélicos pone al descubierto propuestas de una construcción contracultural de la diferencia sexual respecto de la ideología patriarcal de género vigente en esa época, y pasa a convertirse en una crítica de los mecanismos ideológicos implícitos en ella, una crítica que la interpretación habitual de estos pasajes ha dejado en la penumbra, e incluso tergiversado.

La propuesta de la mexicana Marilú Rojas es la de una ecosofía como camino de diálogo intercultural, interreligioso e interepistemológico, ya que en la ecosofía, como categoría epistemológica, se integran las diversas líneas de sabiduría heredadas de las poblaciones de origen indígena y afroamerindio en torno a una teología relacional en la que el ser humano, hombre y mujer, se encuentra inmerso en una realidad cosmoteándrica. Desde esta realidad, se intenta comprender al universo no sólo desde una lógica analítica de corte occidental, sino también desde el reconocimiento de otras formas de pensamiento y elaboración teo-tealógica. El resultado de esta inclusión es la desmitificación y la deconstrucción de la naturalización de la mujer, de los indígenas y de las poblaciones de origen afroamerindio.

Desde Jerusalén-AlQuds,Pilar Yuste reflexionó sobre la convulsa situación y la importancia del conflicto palestino-israelí en sus dimensiones históricas, bíblicas, teológicas y políticas, imprescindibles todas ellas para establecer un diálogo interreligioso, para hablar de la paz mundial y para el redescubrimiento de nuestro eje espiritual. Finalmente, María Haüsl analizó el libro de Esdrás- Nehemías en el que las identidades de los personajes que en él aparecen es a veces muy poco clara y en donde en lugar de las fronteras se deben aclarar los modelos hermenéuticos de la “identidad cultural”, las “identidades múltiples” y el contexto del imperio Persa.

En las últimas ponencias se ha reflexionado sobre la danza como dimensión corporal y sensual en la liturgia y la teología (Heike Waltz) y la fuerza particular que tiene el lenguaje artístico en la teología (Stefanie Knauss). También se ha hablado sobre las Teologías Feministas de la Liberación, tomando como punto de partida el discurso queer(Lisa Isherwood); sobre el diálogo de la Teología Feminista y la ortodoxia radical a través de la teopoéticade Catherine Keller en diálogo con John Milbank y Maira Rivera (Jenny Daggers). Se habló sobre la necesidad de “re-animar” al mundo, dar “ánima” al mundo, ya que lo femenino ha sido enormemente infravalorado y oprimido tanto en los hombres como en las mujeres (María José Arana). Se ha analizado una vez más y críticamente la lengua escrita y la lengua oral en las cuestiones de género, que reducen a la mujer a naturaleza, cuerpo y emociones y, en consecuencia, discriminándola (Meehyun Chung). Por último, la ponencia de clausura, presentada por la profesora Adriana Valerio, reflexionó sobre una tradición cristiana que viene legitimando una visión antropológica asimétrica que, de hecho, sólo afirma la igualdad entre hombres y mujeres delante de Dios. Su propuesta es la de volver a preguntarnos sobre la relación entre el estilo de vida radical y alternativo de Jesús y la construcción de la religión cristiana y de las Iglesias.

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