REFLEXION DE FE Hna. Nico memi


REFLEXIÓN DE FE EN TORNO A DOS ACONTECIMIENTOS:

LA RENOVACIÓN TEMPORAL DE GRIS Y 50 AÑOS DE V.R. DE ANA MARÍA

EN LA REGIÓN PERÚ – CHILE

Quise hacer esta, quizás limitada, reflexión de fe con la finalidad de recoger la experiencia significativa y festiva vivida el pasado 31 de julio en Pozo Almonte, Chile, como un gesto de gratitud a D**s por su paso amoroso por la vida de Gris y Ana María.

Comienzo con este poema escrito en un ashram de India, tomado del libro: “Una mujer en busca del deseado equilibrio entre cuerpo y espíritu”, de Elizabeth Gilbert, pág. 226.

Todo este rollo del néctar y la felicidad me está enfureciendo ya.

Tú, colega, no sé qué pensarás,

pero llegar a Dios no es sólo incienso y tal.

Es más bien lo del gato en el palomar:

Soy el gato, pero aúllo si me quieren cazar.

Llegar a Dios es una reivindicación laboral,

porque no hay paz sin acuerdo.

Pero la bronca es tan monumental

que la policía llega y se va.

El camino hacia Dios lo supo trillar

un indio enjuto y moreno, muerto ya,

que se pateó los lados de su país,

descalzo, famélico, febril,

durmiendo hoy bajo un puente, mañana en un portal.

Un sin techo buscando el Gran Hogar.

Es él quien me pregunta: ¿te diste cuenta ya?

¿Sabes dónde está tu casa? ¿Sabes a dónde vas?

Considero que este poema, nos ayuda a ponernos de cara a D**s y a nosotras mismas, porque llegar a D**s no es sólo una renovación temporal, ni tener 50 años de seguimiento a Jesús; es eso y mucho más… es hacerme sujeto de mi consagración, es decir apropiarme de mi compromiso con Jesús y su Reino y mi opción por las y los pobres como religiosa MEMI sin dejar de ser mujer; es vislumbrar y celebrar algo de la experiencia de D**s en mi seguimiento en lo cotidiano sin la certeza de llegar a él, pero estando siempre en camino hacia él; es volver a esa casa que es mi corazón para encontrar las partes escondidas de mi ser que llegarán a existir dependiendo de las opciones y cambios que ahora lleve a cabo.

Partiendo de que este doble acontecimiento de la renovación de Gris y el 50 aniversario de V.R. de Ana María, puedo decir que fue una vivencia festiva del seguimiento a Jesús como experiencia actual que re-crea nuestras vidas en medio de la posmodernidad y las nuevas realidades en la que vivimos. Gozo haber sido partícipe de este paso nuevo y creador de D**s en la vida de nuestra región Perú-Chile, nuestra Congregación MEMI y los espacios de misión donde nos encontramos.

Esta reflexión intenta ser un paralelismo del acontecimiento de Ana María y Gris y de dos mujeres Bíblicas: Noemí y Rut, mujeres con bravía y garra en el corazón, la mente y el cuerpo, basada en el libro: “Doce momentos en la vida de toda mujer”, de Joan D. Chittister.

Leer (Rut 1, 6-7) sobre “el cambio”, pp. 33-39

En esta parte del texto, Noemí, mujer sabia, elige el cambio porque confió en Dios. Pues lo que llevó a Noemí a Moab, fue lo que produjo el cambio, de ser una esposa nómada pasa a ser una viuda nómada, es decir es una Noemí en proceso de cambio, que la hace ponerse en camino.

La autora, Joan D. Chittister, expresa que el cambio es una posibilidad a la que podemos resistirnos o abrazarnos, verla como tentación o como gracia, soportarla o elegirla. El cambio desempolva nuestras posibilidades y nos proyecta hacia nuevos comienzos. Los verdaderos cambios son aquellos causados por las variables de la vida.  El cambio puede acontecer con normalidad, pero de todas formas es un proceso doloroso. No todo cambio es fácil de superar, ni todo cambio es progreso. Ante una vida que se halla en su estado bruto y que nos resulta extraña, cualquier cosa puede ocurrir en el alma de una persona. De hecho, hay gente que, ante las exigencias de los cambios, cambian para mal: se hacen drogodependientes, desarrollan malos hábitos alimenticios, caen en depresiones profundas. Sin creer en el Dios del cambio, nos condenamos a la banalidad de lo parcial, creyendo que Dios solo puede encontrarse allí donde le permitimos estar. <<Vivir es cambiar y ser perfecta es haber cambiado con frecuencia>>.

Me parece, que Ana María es una mujer de cambio y es una actitud en ella estar en proceso de cambio, lo cual tiene que ver con su confianza en D**s en medio de este mosaico de su vida religiosa donde todo cambia: cambia de lugar, de edad, de visión, etc. Y relaciono la vida de Ana María, con Noemí, porque considero que una de las características en estos 50 años de V.R. es ser nómada; estar en continuo movimiento y cambio, pues de ser una mujer al servicio del Reino de D**s desde el interior de la Congregación en diversos servicios y por la mayoría de estos años, ahora es una mujer apasionada al servicio del Reino del D**s desde este campo de misión en la región Perú-Chile, cambio que no por ser deseado deja de ser doloroso. Y que sin dejar de ser la misma Ana María, inquieta, en búsqueda, en movimiento… se reconoce a sí misma totalmente otra: mujer en proceso de cambio como lo expresó en su experiencia de V.R. compartida en esta celebración festiva al iniciar la Eucaristía.

En esta festividad pude constatar, que Ana María es una mujer madura abierta a nuevos horizontes y capaz de hacer cosas que nunca había hecho, así como de responsabilizarse de lo que acompaña esos momentos de cambio. Descubro que estos 50 años de V.R. han sido apostar su vida, porque sabe que responderle al D**s de la vida, es con la propia vida, ya que cada día entregada con generosidad y amor es un atisbo de la presencia constante de D**s en su persona. Y esta celebración fue una continua gratitud a D**s de parte de Ana María, con mucha sencillez y gran alegría.

Todas somos Noemí alejándonos de la tumba; somos mujeres en proceso de cambio; con un conjunto de experiencias y capacidades, de posibilidades y esperanzas, de recuerdos y asombros, de dones y deseos ¿cómo lo somos? Cada momento, cada etapa, cada acontecimiento de nuestra vida es gracia que nos enseña algo nuevo de nosotras mismas y nos exige algo más serio que nos capacita para profundizar más en la experiencia de D**s. ¿En qué nos ayuda, este  acontecimiento de 50 años de V.R. de Ana María, a emprender el cambio que nos señala el camino de la reflexión de cara a nosotras mismas, nuestras raíces y esperanzas, interrogantes y circunstancias que nos rodean?

Canto: “Todo cambia”.

Leer (Rut 3,1-5) en torno a “Ofrecer siempre nuevas posibilidades”, pp. 103-109.

Este texto nos presenta a Noemí como una mujer que sabe cómo funciona la vida y el tejido del mundo, y aunque está desprotegida por el sistema, posee una gran fortaleza interior y una gran conciencia de su dignidad como hija de Raquel, de Lía y de Sara, nuestras matriarcas. Sabe que tiene un lugar en los esquemas de Dios y asume un tipo de riesgo que le asemeja a Dios porque traspasa las barreras raciales, los estereotipos religiosos y los límites establecidos por los privilegios masculinos. Y de esta manera trasmite a Rut esa misma conciencia. Noemí también aprecia a Rut y ve la importancia de ofrecerle posibilidades porque quiere lo mejor para ella.

Y como bien dice, Joan D. Chittister: Cada generación de mujeres modela la siguiente. Lo que una comienza, la siguiente lo enriquece y lo que una generación deja de afrontar, la otra lo tendrá que aguantar. La función de una época es construir puentes para la siguiente.

En este sentido, ha sido simbólico este doble acontecimiento de la renovación temporal de Gris como juniora en el marco de los 50 años de V.R. de Ana María, lo cual me hace pensar que Ana María como una mujer adulta, madura, sabia, con fortaleza y determinación tiene conciencia, sabe apreciar y compartir su experiencia de D**s en su seguimiento a Jesús, lo cual aprenderá a valorarlo Gris, en su propia experiencia. Se ve reflejado en Ana María, a lo largo de su V.R., esa preocupación y ese sueño por ofrecer posibilidades a las nuevas generaciones, porque sin duda quiere y desea que las jóvenes sean mejor que ella. Ana María, quiere algo más que solo seguridad para ellas y por eso en Gris ofrece a las junioras su posibilidad de ser hesed, la misericordia entrañable de D**s, es decir, ser la mano bondadosa de D**s en la vida de las jóvenes.

¿Cómo hacer realidad este sueño de Ana María, en nuestras comunidades, en la región Perú-Chile y en la Congregación para ofrecer posibilidades a nuestras nuevas generaciones? Si no asumimos riesgos para abrir nuevos caminos, el futuro no será mejor para ellas.

Canto: “Regálame un sueño”

Leer (Rut 1,8-9.14-17) que está en relación a la “transformación”, pp. 43-49.

En este texto, Rut decide pronto lo que desea hacer y hacerlo para siempre.  Y lo hace sin tener certezas, está en una encrucijada, la vida es un misterio al elegir sendas no transitadas, es un remolino que da vueltas; sin embargo toma  la decisión de renunciar a su pueblo para seguir a Noemí, convirtiéndose en forasteras en tierra extraña, decisión apasionante que transforma todo… de repente Rut se halla en desacuerdo con su cultura, su país, su religión y su papel en la vida y una vez tras otra decide en contra de sus certezas. Rut ha descubierto lo que significa ser la persona que Dios creó, que alimenta y que acompaña en el camino y esto le transforma lo que significa ser mujer y ser espiritual. Rut se convierte en un ser maduro, se alía con otra mujer y se dispone a comenzar el camino, confiando en que el Dios que inició la obra en ella la cuide hasta el final.

Como expresa Joan D. Chittister: La transformación es una revolución del alma. No somos lo que éramos, ya no queremos ser lo que todo el mundo cree que debemos ser. Es tiempo de Pascua, algo muere y algo comienza a existir. La transformación en una mujer se da en el momento en que empieza a diseñar las circunstancias de su vida, a manifestar sus intenciones, a declarar sus necesidades, a exigir su propia toma de decisiones y a confiar en su modo de plasmarlas en la realidad. Esta transformación es el proceso de acercamiento a la plenitud hasta llegar a ser aquello que nunca pensamos que podríamos ser, sino hubiéramos descubierto que Dios está de nuestra parte. Aunque la transformación puede asustar, es un camino necesario para una mujer, si quiere llegar a ser lo que Dios espera que sea: autónoma, única y en constante desarrollo. Dios permanece esperando a que yo me convierta en lo que me queda por ser.

Pensar en Gris, me evocaba pensar en Rut, puesto que Gris es una mujer joven que ha decidido entrar en este proceso de transformación y por eso tomó la decisión de apostar por este espacio de misión en Perú dejando familia, compañeras, país y todo lo que le daba seguridad y certezas para convertirse en forastera y sumarse a esta experiencia de vivir en la incertidumbre aprendiendo a confiar en D**s que nos cuida, nos protege, nos conduce y nos da sentido a nuestra vida como mujeres consagradas y como MEMI’s. Disfruto ver a Gris ir descubriendo cómo D**s la ama en estos rostros concretos, en esta cultura y cosmovisión aymara y dejarse seducir y conducir por él en esta experiencia y así una vez tras otra, tomar esa decisión apasionada por el seguimiento a Jesús y su Reino que le llevó a esta renovación vivida gozosamente al saberse tomada por D**s en estos desiertos y tatuada por su amor al hablarle al corazón.

Para una mujer joven y para todas nosotras mujeres MEMI’s vivir la transformación es una revolución de mente, corazón y cuerpo que implica una confianza ilimitada en D**s. ¿Qué necesito o necesitamos para emprender este camino necesario de la transformación que nos lleve a un seguimiento más gozoso y pleno?

Se puede hacer una petición de súplica a D**s.

Leer (Rut 1,22; 2,1-2) que tiene que ver con la “autonomía”, pp. 65-72.

En este texto, Rut toma una decisión de forma autónoma, lo cual la hace una mujer adulta a nivel espiritual. Si el libro de Rut puede decir algo es que la mujer reivindica su independencia, pide ser una persona que actúa libremente. Rut, es una extranjera, una viuda, una mujer sola. Cuenta con pocas posibilidades, sólo con un fuerte sentido de sí misma, con la virtud de la valentía y con un imán en el corazón que atrae hacia la voluntad del creador. Rut no busca un príncipe azul, sale a trabajar después de estar años como ama de casa. Se gana la vida espigando lo que los segadores dejan para los pobres. Rut lo hace por sí misma. Tiene que ver más bien con un despertar en el alma que con recoger trigo. El libro de Rut trata de dos mujeres que quieren, como toda mujer, participar en la vida como adultas, como personas que tienen algo que ofrecer.  Rut va sola a un campo ajeno; y lleva consigo a todas las mujeres por el bien del mundo.

Como lo enuncia Joan D. Chittister: El corazón parece indicarme que, si puedo llegar a ser mi propia brújula, entonces seré verdaderamente una persona. La autonomía resulta importante para el desarrollo del alma y de la persona. No es fácil, ni cómodo ser autónoma. La verdadera autonomía es un estado del alma. Sin una noción sana de autonomía, podremos saber lo que tenemos que hacer, pero nos faltará la fortaleza para hacerlo. La autonomía es la forma de decirle al mundo: <<yo también soy una persona y estoy plenamente viva>>. Se trata del reconocimiento de que también soy gracia de Dios y un don para el mundo. La autonomía es el camino para que sea posible llegar a reconocer lo divino en una misma. De ahí brota la confianza y la autoestima, el autocontrol y el autodesarrollo, el valor propio y la autoconciencia. Al final, de la autonomía surge el deber y el derecho de ser un don de Dios para el mundo. La autonomía es la reivindicación por parte de la mujer que tiene una misión, que es amante de la vida y que se sabe agente de su propia salvación. La autonomía da a la persona la opción de crear comunidad.

Puedo decir, que para Gris, renovar sus votos por primera vez en la región Perú-Chile y frente a la Iglesia pueblo de D**s de Pozo Almonte, Chile, en el contexto de los 50 años de V.C. de Ana María y ser acompañada por una pareja de Cairani, quienes a partir de ese día la llaman: Hija. Celebrar este acontecimiento, fue un gozo inmenso y especial vivido con una alegría serena y una actitud de gratitud. Sin duda, esta renovación de Gris tiene que ver con ir aprendiendo a re decidir su vida y su vocación cada momento, cada día, cada año, es decir siempre; tiene que ver con ser una mujer autónoma capaz de salir de sí misma y de abrirse a otras culturas y cosmovisiones que le ofrecen nuevos horizontes en su vida como mujer y como religiosa; tiene que ver con un despertar en su alma que la lleva a ser una mujer espiritual con mayores posibilidades de relaciones amplias, de encuentros diversos y de inclusión de lo diferente, más allá de solo vivir los tres votos, tiene que ver con ser una mujer joven tomada en serio, que participa de la vida y las decisiones como adulta y que tiene y puede ofrecer algo propio a la humanidad desde el espacio concreto donde se encuentra.

Si la autonomía es un proceso de llegar al centro de nosotras mismas ¿cómo somos capaces de subsistir por nosotras mismas, mientras seamos autónomas a nivel económico y a nivel de nuestro propio pensamiento como mujeres, que nos lleve a adquirir nuestras propias decisiones, así como nuestras ideas y convicciones que nos hagan ser más nosotras mismas?

Podemos elaborar nuestro propio magníficat o salmo de gratitud.

Pudiera concluir con (Rut 3, 6-14) que está en relación a la “autodefinición”, pp. 113-118. Lo cual me parece muy sugerente, ya que tanto Noemí como Rut no esperan ser salvadas; lo hacen posible, con lo mucho que tienen y lo poco que el sistema les ha dejado. Porque como lo expresa Joan D. Chittister: Noemí y Rut las que planean una estrategia para su propia redención y lo hacen usando el mismo sistema que existe para obstaculizar el que lo puedan hacer. Dios las capacita. Dios las bendice por sus esfuerzos.

Sin embargo, dejo abierta esta reflexión a lo que nos suscite a partir de nuestra propia experiencia en relación a este doble acontecimiento que tiene que ver con experiencias de vidas similares y diferentes.

D**s confía hoy en nosotras mujeres MEMI, en las que en apariencia somos débiles en todos los aspectos, pero en la práctica D**s nos capacita para ser mujeres fuertes y bendice nuestros esfuerzos de cada día para que continuemos luchando por ser más nosotras mismas y mejores MEMI’s al servicio del Reino desde cada espacio concreto de misión para el cual somos un don y es un don en nuestra vida.

Con amor y gratitud grande a Ana María y Gris. ¡Las amo!: Nico (MEMI)

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