"EL CAMINO: EL SEGUIMIENTO DE JESÚS"

“EL CAMINO: EL SEGUIMIENTO DE JESÚS”

= Charla garbada en Viña del Mar (Chile), nov. Del 2009 =

Por JOSE COMBLIN

J. Comblin: Buenas tardes, voy a hablarles acerca de todo el grupo que vive en medio del mundo de los pobres, en el mundo así de marginado. De tal modo que, yo vivo ahí también gracias a Dios, que es en el mundo popular. No estamos en el mundo de los privilegiados. Me han dado como asunto “El seguimiento de Jesús”.

El Seguimiento de Jesùs. Reino de Dios y Conversiòn

Bueno… ¿Cómo es eso? ¿El seguimiento de Jesús? Vamos a empezar por el comienzo. Para definir a Jesús hay que ver cuál es el “mensaje”. Cómo inauguró su misión. Ahí dice: “Ya está cerca el reino de Dios”. Conversión, porque está cerca. Hay que entrar. ¿Qué significa eso de Reino de Dios y conversión?

Conversión lo entendieron claramente los oyentes. Es conversión total, por la superación, el rechazo de todo el sistema judaico, todo el sistema. Ahora viene otro camino, o sea, se termina el camino de los judíos, sobre todo de los judíos interpretados por sus doctores, por sus sacerdotes, por los ancianos, que en lugar de permanecer fieles a la palabra de Dios, al mensaje dado a Abraham. Noo, al revés… pues crearon todo un sistema de promoción de ellos dominando las masas populares y se transformaron en clase de privilegiados. Todo a nombre de la religión como si fuera la voluntad de Dios. ¿Y el reino de Dios? Bueno…se vincula directamente con el primer título, el título de Mesías, que probablemente el mismo Jesús, por lo menos lo aceptó. No proclamó “Yo soy el Mesías” -por lo menos en los evangelios sinópticos – , pero otros dijeron y aprobó.

Mesías. La categoría de Mesías, una vez que el mensaje cristiano entró en el mundo greco-romano, desapareció, desapareció. Y en la historia de las teologías en los siglos posteriores también desapareció. No había traducción griega ni latina para esa palabra. Entonces debemos volver que en el mundo de Israel, que se entendía y que es lo que Jesús quería decir cuando se le mencionó el título de Mesías.

Bueno, el Mesías es el que vendrá a salvar a su pueblo de las fuerzas que lo oprimen, que lo dominan, que lo desvían del verdadero camino. Entonces, él es más que profeta, porque el “ profeta anuncia ” y el “ Mesías realiza ”. Lo que los profetas habían anunciado, él lo realiza. Realiza entonces una obra colectiva, es la transformación de su pueblo, la transformación de Israel que ha sido desviado de su misión por falsos pastores, falsos profetas. Y el Mesías viene justamente a salvar ese pueblo y crear en él y por él un mundo nuevo. La promesa hecha a Abraham se dirigía a toda la humanidad. Toda la humanidad serían los descendientes, los hijos de Abraham. Pero después se hizo una contracción y en tiempos de Jesús pensaban “Solamente los que son de raza Hebraica, solamente ellos son hijos de Abraham”. Pero, el Mesías viene a restituir justamente la verdadera vocación de Israel que era la de salvar el mundo entero, toda la humanidad. O sea, Jesús entiende al Mesías no como el salvador de todos los judíos, de este pequeño pueblo, sino de toda la humanidad, así como estaba preanunciado en las promesas hechas a Abraham.

Entonces, Jesús viene como Mesías anunciando y ya empezando la realización. O sea, su vida ya es el reino de Dios. Y con él los discípulos que lo siguen, ahí está el reino de Dios, ahí está el comienzo del mundo nuevo, del mundo de justicia, de fraternidad, del mundo sin opresión, sin dominación. Empieza en forma muy sencilla, muy humilde, pero con total convicción de que realmente a partir de ese pequeño comienzo, ahí comienza una vida nueva, un mundo nuevo.

Por tanto, la preocupación de Jesús no son principalmente las personas individuales sino las personas dentro de un pueblo. Se trata de rehacer el pueblo que había sido fundado, creado, emancipado, de rehacerlo según la voluntad del Padre. Entonces, el seguimiento de Jesús será seguir el mismo camino, es decir, hacer lo que él hacía, es la referencia. Porque entonces, no vendría solo. Pero como Mesías venía a iniciar en esta tierra ese reino de Dios. Y para aquello necesitaba colaboradores, pues sus discípulos serían los que iban a dispersar, a enviar también el reino de Dios en todos los pueblos. Así es ese reino y el seguimiento es “entrar en ese camino”. O sea, la manera de actuar, la manera de ser, es hacer lo que Jesús hizo, en otras circunstancias, otras situaciones, pero el espíritu será dado para que seamos capaces de interpretar, de aplicar en la situación en que estamos lo que Jesús hizo. O sea, ¿qué haría si estuviera en mi lugar? ¿Qué haría? Esto dentro del conjunto de un pueblo actuando juntos lo más posible, unidos. Y ahí resulta que…

¿Qué es la fé?

¿Qué es la fe en Jesucristo? No se debe transformar como se hizo muchas veces en el pasado, la fe en una doctrina. Porque la doctrina siempre permanece superficial. O sea, es algo intelectual, un pensamiento, pero separado de la vida de la gente. Y entonces, la fe es justamente la actitud básica y fundamental, es decir; “yo creo que soy capaz, con la fuerza del espíritu de seguir el camino de Jesús en el mundo actual”. O sea, de rehacer lo que él mismo hizo en este mundo actual.

La fe es difícil. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas se creen incapaces. Creen que no es posible actuar en una forma diferente. Creen que las costumbres, el modo de actuar en toda la sociedad, eso no puede cambiar, es imposible cambiar, ¡es imposible, entonces, nacer en una vida nueva! La mayoría de la gente en el mundo actual como en el pasado tiene un profundo sentimiento de que “no soy capaz”, “no tengo capacidad”, “¿quién soy yo?”. Y los más pobres, peor todavía. Claro que los más ricos se sienten capaces, pero ¿capaces de qué? De seguir el camino de Cristo ¡¡no!! De crear máquinas, de ganar plata, eso se creen. Los que son los fuertes, los poderosos. Pero en cuanto a creer, ¿creen que son capaces de aplicar hoy día el camino de Jesús? Eso es otra cosa. Entonces, porque esto supone justamente una conversión, una otra manera de ver el mundo. O sea, escaparse de la estructura del mundo que hay actualmente y buscar una transformación.

Habitualmente los economistas afirman que no hay otro camino, que el camino que se instaló en Chile ¡es el único posible!, y no puede cambiar. Porque las leyes de la economía no permiten otra formulación. Esa es la doctrina oficial y la doctrina de la gran mayoría de los gobernantes, de los llamados representantes del pueblo, pero que lo representan muy poco. O sea, de que es el único camino posible!

Igual, cuando están peleando con los vecinos, cuando hay problema, por ejemplo con el Perú. Ahí creen…, que es inevitable, siempre va a suceder, que no es posible cambiar la situación, crear una verdadera amistad. Porque los chilenos dirán los peruanos, porque los peruanos dirán los chilenos. Todos se acuerdan de la Guerra del Pacífico, y esto está en los subconscientes. Entonces, la paz.  Realizar una paz verdadera de fraternidad, de intercambio, eso es difícil creerlo. Y entonces, lo que Jesús pide es la fe. Que somos capaces de transformar este mundo, de a poco, claro. No así con una fórmula mágica que de repente todo cambia, ¡no!…sino por un esfuerzo constante y perseverante, constante y perseverante. Empezó hace dos mil años y todavía vemos que tanto… ¡Tanto que hace falta todavía!… ¡Tanto que hay que hacer! Y bien sabemos una generación solo hace una pequeña parte. Y una persona en una generación, una pequeña parte, pero que puede ser importante, que puede ser muy significativa, que puede mover el pueblo y justamente transformar su modo de vivir, su modo de ser, entrando en el camino que Jesús mostró. La fe.

La Esperanza

La esperanza no es sencillamente la esperanza del porvenir de llegar algún día al cielo, de la vida futura. Si fuera así, no sería necesario que Jesús pudiera mostrarnos el camino. Muestra el camino para construir un mundo nuevo, no para sencillamente salvar su alma, que es mucho más fácil, pero para construir un mundo nuevo. Y el que está construyendo, ahí dice Jesús: “Este ya está en la vida eterna. Ya está. No tiene porque preocuparse para más tarde. El que está construyendo este reino ya está en la vida. Ya está en el reino de Dios”.

Entonces, la esperanza tiene por objeto la posibilidad de un mundo nuevo, de un mundo de justicia y de fraternidad. Empezó con un pequeño grupo, los primeros discípulos de Jesús. Pero estos tuvieron confianza y fueron creciendo, aumentando, multiplicándose, en todas las provincias del imperio romano. Y después cuando descubrieron que el mundo era más grande que lo que habían pensado antes, bueno…se fueron a enviar el mensaje a todas partes, en todos los lugares. Entonces, esperar, como dice Pablo “contra toda esperanza”.

Porque según las apariencias, realmente, mover este mundo, mover la economía actual para que aparezca un mundo de justicia, eso parece tan… pero tan imposible que uno se desanima y piensa como muchos judíos en tiempos de Jesús; que en este mundo no hay nada que esperar. Vamos a pensar en el mundo futuro, el mundo que viene, ya no en la creación después de la destrucción, porque aquí no hay nada que se pueda esperar. Es una tentación, pero no es lo que Jesús vino a decir, es justamente que…comienza aquí y el que no trabaja aquí en esta tierra para reestablecer este mundo nuevo, es que está fuera de la esperanza, está fuera del camino. O sea, caminando según todas las etapas de la historia humana, historia tan compleja, múltiple, pero caminando según ese camino de Jesús; el mundo va a cambiar. El mundo va a entrar en el proyecto del Padre, va a poder. Cada uno llamado a tener esa esperanza, llamado a la fe, llamado a la esperanza. ¿Y cuál es el modo, el método? ¿Cuál es el principio de orientación? ¿Qué hay que hacer? En lo concreto. O sea, ¿Cómo y qué hizo Jesús?

Bueno, una palabra según San Juan, entonces dice: “Es una vida de amor”, o sea, quiere transformar el mundo por las fuerzas del amor. Es decir, sin armas, sin poder político, sin poder financiero, sin poder cultural, con la fuerza del amor y del testimonio anunciando ese camino.

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