POESIA

DE MÉXICO A CHIAPAS

Manando leche y miel
cualquier tierra sería
promesa
para mí,
y para todos.

La espumosa blancura
que subía mi padre,
con sus manos venosas,
desde los olorosos mugidos del establo.

Los niños de El Quiché
no tienen leche.
Ven, beben,
sangre,
miedo.

Chochos los borriquillos
vuelven a su rutina.
Vuelve la Primavera
-nunca se sabe cómo-.

Y las abejas liban
el gozo del futuro,
compañeras del aire soleado,
guerrilleras tenaces del silencio.

-«Vamos seis años»,
dice el campesino,
como un Moisés;
y su mirada miel
se rasga en horizontes.

El viento ha desnudado
esos cerros insomnes.
La fe desnuda el corazón dispuesto.
Centroamérica toda
se me enrosca en el alma
como un pacto
de furor y ternura.

Quiero mirar sus niños
jugando a trastos viejos
con el imperio roto;
jugando a tierra libre,
como pájaros.

El mundo se hace tarde.
Pero la luna exhibe
su medallón de sueños.

Caminos solidarios
los caminos de Chiapas,
transitados de Reino.
las Casas nos acoge
como un dogma de piedra incontestable
perforando la noche.

(Poesia de Pedro Casaldáliga)

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