Vivir para el Reino de Dios

Vivir para el Reino de Dios

Introducción

A finales de enero tuvimos nuestra Asamblea Nacional CEB de Nicaragua. Dentro del compartir fraterno el techo y el arroz y frijoles con las familias campesinas del Norte de Nicaragua, compartimos también el Análisis de la Realidad y la Reflexión de Fe como marco para revisar nuestro caminar en el 2010 y proyectarnos hacia el 2011. El tema central de nuestra Reflexión de Fe, fue el Seguimiento de Jesús en la construcción del Reino de Dios. Esto es lo que le da sentido a nuestras CEB de Adultos, a nuestra Pastoral Juvenil CEB, a nuestros Proyectos Sociales por la Vida, y a nuestra Participación Ciudadana e Incidencia Política.

Inspirados en Pagola pasamos un power point sobre Jesús, su Primera Comunidad (con los Apóstoles) y el Reino de Dios. Rafael Aragón OP completó esa iluminación, y a todas-os los participantes les entregamos este documento que ahora les compartimos. Más adelante podremos compartirles nuestras conclusiones. Pensamos que este tema es central para la vida cristiana. De paso quiero notar que en el Padre Nuestro pedimos Venga tu Reino. La traducción al español: venga a nosotros tu Reino, se presta a entender que venga a nosotros personalmente o solo para los cristianos, pero la petición de Jesús es que venga su Reino a las personas y a toda la sociedad. El Reino de Dios es el Proyecto de Dios para la vida humana. Como dice Aparecida: es la lucha por una Vida Digna.

¿Qué es lo más importante para Jesús? Una pregunta brota en quien busca sintonizar con Jesús: ¿qué es para él lo más importante, el centro de su vida, la causa a la que se dedicó por entero, su preferencia absoluta? La respuesta no ofrece duda alguna: Jesús vive para el reino de Dios. Es su verdadera pasión.

Por esa causa se desvive y lucha; por esa causa es perseguido y ejecutado. Para Jesús, “solo el Reino de Dios es absoluto; todo lo demás es relativo” (Pablo VI, Encíclica Anuncio del Evangelio, 8).

Lo central en su vida no es Dios simplemente, sino Dios con su proyecto sobre la historia humana. No habla de Dios sin más, sino de Dios y su Reino de paz, compasión y justicia.

No llama a la gente a hacer penitencia ante Dios, sino a “entrar” en su Reino. No invita, sin más, a buscar a Dios, sino a “buscar el Reino de Dios y su justicia”. Cuando pone en marcha un movimiento de seguidores que prolonguen su misión, no los envía a organizar una nueva religión, sino a anunciar y promover el Reino de Dios.

¿Cómo sería la vida si todos nos pareciéramos un poco más a Dios? Este es el gran anhelo de Jesús: construir la vida tal como la quiere Dios. Habrá que hacer muchas cosas, pero hay tareas que Jesús subraya de manera preferente: introducir en el mundo la compasión de Dios; poner a la humanidad mirando hacia los últimos; construir un mundo más justo, empezando por los más olvidados; sembrar gestos de bondad para aliviar el sufrimiento; enseñar a vivir confiando en Dios Padre, que quiere una vida feliz para sus hijos e hijas.

Desgraciadamente, el Reino de Dios es a veces una realidad olvidada por no pocos cristianos.

Muchos no han oído hablar de ese proyecto de Dios; no saben que es la única tarea de la Iglesia y de los cristianos. Ignoran que, para mirar la vida con los ojos de Jesús, hay que mirarla desde la perspectiva del Reino de Dios; para vivir como él hay que vivir con su pasión por el Reino de Dios.

Convertirnos al Reino de Dios. ¿Qué puede haber en estos momentos, para los seguidores de Jesús, más importante que comprometemos en una conversión real del cristianismo al Reino de Dios? Ese proyecto de Dios es nuestro objetivo primero. Desde él se nos revela la fe cristiana en su verdad última: amar a Dios es tener hambre y sed de justicia como él; seguir a Jesús es vivir para el Reino de Dios como él; pertenecer a la Iglesia es comprometerse por un mundo más justo.

Preguntas:

a) ¿En nuestra vida personal y en nuestras CEB es en verdad central y nos apasiona el Reino de Dios? Y ¿En qué se manifiesta esto?

b) ¿Qué significa para nuestras CEB convertirnos al Reino de Dios?¿ Y que deberemos hacer para que plenamente nos convirtamos al Reino de Dios?

2.- SEGUIR A JESÚS

Movimiento de Seguidores de Jesús. Jesús no dejó detrás de sí una “escuela”, al estilo de los filósofos griegos, para seguir ahondando en la verdad última de la realidad. Tampoco pensó en una institución dedicada a garantizar en el mundo la verdadera religión. Jesús puso en marcha un movimiento de “seguidores” que se encargaran de anunciar y promover su proyecto del “Reino de Dios”. De ahí proviene la Iglesia de Jesús. Por eso, nada hay más decisivo para nosotros que reactivar una y otra vez dentro de la Iglesia el seguimiento fiel a su persona. El seguimiento a Jesús es lo único que nos hace cristianos.

Aunque a veces lo olvidamos, esa es la opción primera de un cristiano: seguir a Jesús. Esta decisión lo cambia todo. Es como empezar a vivir de manera diferente la fe, la vida y la realidad de cada día. Encontrar, por fin, el eje, la verdad, la razón de vivir, el camino. Poder vivir dando un contenido real a la adhesión a Jesús: creer en lo qué él creyó; vivir lo que él vivió; dar importancia a lo que él se la daba; interesarse por lo que él se interesó; tratar a las personas como él las trató; mirar la vida como la miraba él; orar como él oró; contagiar esperanza como la contagiaba él. Sé que es posible seguir a Jesús por caminos diversos. El seguimiento de Francisco de Asís no es el de Francisco Javier o el de Teresa de Jesús.

Rasgos básicos en el seguimiento de Jesús. Son muchos los aspectos y matices del servicio de Jesús al Reino de Dios. Pero hay rasgos básicos que no pueden faltar en un verdadero seguimiento de Jesús. Señalo algunos: Seguir a Jesús implica poner en el centro de nuestra mirada y de nuestro corazón a los pobres. Situarnos en la perspectiva de los que sufren.Hacer nuestros sus sufrimientos y aspiraciones. Asumir su defensa. Seguir a Jesús es vivir con compasión. Sacudirnos de encima la indiferencia. No vivir solo de abstracciones y principios teóricos, sino acercarnos a las personas en su situación concreta. Seguir a Jesús pide desarrollar la acogida. No vivir con mentalidad de secta. No excluir ni excomulgar. Hacer nuestro el proyecto integrador e incluyente de Jesús. Derribar fronteras y construir puentes. Eliminar la discriminación.

Seguir a Jesús es asumir la crucifixión por el Reino de Dios. No dejar de definirnos y tomar partido por miedo a las consecuencias dolorosas. Cargar con el peso del “anti-reino” y tomar la cruz de cada día en comunión con Jesús y los crucificados de la tierra. Seguir a Jesús es confiar en el Padre de todos, invocar su nombre santo, pedir la venida de su reino y sembrar la esperanza de Jesús contra toda esperanza.

Preguntas:

1.- En nuestras CEB y proyectos qué tan vivo y tan explícito está el Seguimiento de Jesús como lo central en nuestro caminar?
2.- De los rasgos del Seguimiento de Jesús arriba enumerados a) ¿Cuáles están más vivos? Y b) ¿Cuales están más débiles?

Arnaldo Zenteno S.J.
Del Equipo de Servicios CNP. Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua
Adital

CEB Nicaragua.

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